VIVIR EN PAREJA. PARTE 4

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hipnosis

En el post anterior analizamos algunos de los puntos que hacen que una pareja fracase. Llegados a este punto nos sentimos agobiados, sobrepasados con lo cual la solución a mano es huir de las confrontaciones y finalmente del matrimonio. En esta fase es muy difícil encontrar una solución al problema. Cuando se está abrumado el cuerpo está estresado y la respuesta como sabemos es primitiva, la razón desaparece y la respuesta es pelear o huir, con el agravante de los cambios fisiológicos y las consecuencias negativas para nuestro sistema inmunológico.

“Si nos sentimos agobiados, desaparece cualquier posibilidad de solucionar el problema”.

  • El estrés provoca que el hombre tienda a evadirse con más frecuencia y a mostrar distanciamiento y descalificación, porque le es muy difícil relajarse y escapar del estrés, de hecho las investigaciones demuestran que los niveles de estrés se mantienen durante más tiempo en hombres que en mujeres y la explicación está en nuestros ancestros. En la antigüedad esta respuesta mantenida en el tiempo  les permitió sobrevivir, pues les mantenía alerta en situaciones de peligro. Las mujeres en cambio necesitaban recuperarse más rápidamente del estrés para cuidar mejor de la prole.
  • Finalmente si se les pregunta por el otro, sobre su historia y recuerdos, notamos que los recuerdos suelen estar centrados en los hechos negativos dejando de lado los recuerdos felices. Es como si no existieran y solo hay lugar para lo negativo. En este punto es muy difícil ayudar a una pareja, ya sea a través de la hipnosis u otros métodos, no es imposible, pero es casi seguro que terminarán por separarse.

¿Cómo saber si hemos llegados a este punto?

  1. Considerar que los problemas matrimoniales son muy graves.
  2. Hablar parece inútil. Cada uno intenta solucionar los problemas a solas.
  3. Empiezan a llevar vidas separadas.
  4. Se sienten solos.

Sin embargo existen técnicas que pueden ayudarnos a recuperar nuestra relación y/o  mejorarla. Solo se necesita buena disposición de ambos para lograr el éxito.

Empecemos por dedicar tiempo a recordar los buenos momentos, ¿Qué fue lo que nos motivo a casarnos? o porque decidimos convivir juntos, el primer día que le vimos, la primera cita, ¿Qué fue lo que me enamoró? El mejor día que hemos pasado juntos. Qué es lo que más nos atrae de él o ella, de su forma de ser o de su físico. Dediquemos tiempo y energía a recordar todo lo que sabemos del otro, sus planes, sueños, conflictos, temores.

Fanny Alexandra Pabón Chacón, psicóloga colegiada en la Sociedad Internacional de Hipnosis Clinica, SIHC-ESP-2013-0495, artículo revisado por Joan Luz

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