Quirófano: un reto respiratorio con anestesia inhalada.

Escuela EOH

En el mundo de la cirugía, cada paciente es mucho más que un caso médico; son personas con historias, emociones y preocupaciones individuales. Desde el momento en que cruzan la puerta del quirófano hasta que salen, nos comprometemos a abrazar esta humanidad en cada aspecto de su atención. En esta introducción, nos sumergiremos en el delicado equilibrio entre la ciencia médica y el cuidado humano al tomar decisiones cruciales sobre la anestesia y la gestión de la vía aérea. Exploraremos cómo cada elección no solo se basa en protocolos y técnicas, sino en una comprensión profunda y respetuosa de la persona detrás del procedimiento.

En el corazón de todo esto está nuestro compromiso de honrar la confianza que nos han otorgado, ofreciendo consuelo, seguridad y apoyo a quienes más lo necesitan en su viaje hacia la salud y la curación.

En el corazón de cada decisión que tomamos en el quirófano reside un profundo compromiso con el bienestar y la dignidad de nuestro paciente.

Te contamos cómo cuidamos a un hombre de 40 años durante su cirugía para tratar su síndrome de apnea obstructiva del sueño. Utilizamos anestesia inhalatoria para manejar cualquier dificultad en su vía respiratoria.

Permíteme presentarte el historial médico de nuestro paciente:

es generalmente saludable, aunque presenta algunos aspectos a tener en cuenta. En primer lugar, tiene antecedentes de hipertensión arterial en estudio y no está recibiendo tratamiento en este momento.

Además, sufre de obesidad tipo I, con un índice de masa corporal (IMC) de 34, y está siendo tratado por un síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) mediante CPAP nocturna.

En relación con experiencias médicas previas, menciona una cirugía de colecistectomía laparoscópica realizada hace un año. Durante la cual tuvo una experiencia anestésica que no puede describir con precisión.

Desde el punto de vista anatómico, existen ciertas características que podrían complicar el acceso a la vía aérea.

Se destaca un Mallampaty IV, lo que indica una dificultad en la visualización de la úvula y pilares anteriores del paladar durante la evaluación preoperatoria. Además, se observa una ligera retrognatia y unos incisivos prominentes, lo que puede dificultar la intubación endotraqueal.

A pesar de estas consideraciones, los resultados de sus exámenes médicos y pruebas complementarias son en su mayoría normales, lo que nos brinda una visión general de su estado de salud.

La prioridad del bienestar del paciente en el quirófano es lo primero

Al observar al paciente con atención, percibimos las señales que indican que podría tener dificultades durante la intubación:

Su cuello es más corto de lo habitual, su mandíbula tiene una ligera retrognatia y su puntuación en el índice de Mallampaty es de III-IV (fig. 1).

 Esta situación nos lleva a reflexionar sobre la posibilidad de que su experiencia previa con la anestesia, hace un año, esté vinculada a problemas similares durante la intubación.

Con el objetivo de priorizar su seguridad y bienestar, decidimos abordar esta preocupación de manera franca y abierta. Le explicamos al paciente nuestra inquietud y la necesidad de considerar una técnica alternativa para la intubación.

Nos encontramos ante un desafío que trasciende lo meramente técnico en e quirófano:

Se trata de asegurar la confianza y el confort del paciente en un momento crucial. Nuestro enfoque, por lo tanto, no solo se centra en la eficacia del procedimiento, sino también en el cuidado integral de la persona que confía en nosotros su bienestar.

Después de una conversación cercana con el otorrinolaringólogo, se llega a la conclusión de que lo más adecuado para garantizar el éxito de la cirugía en el quirófano es la colocación de un tubo orotraqueal.

Se descarta el uso de la mascarilla laríngea y del tubo nasotraqueal debido a las condiciones específicas del paciente en la mesa de operaciones. Por ello, optamos por un tubo flexible y metálico que permita al cirujano trabajar con precisión.

Al explicar esta decisión al paciente, surge una preocupación comprensible respecto a la administración de lidocaína al 2% antes de la intubación, siguiendo el protocolo estándar para situaciones de vía aérea difícil. Sin embargo, tras una conversación sincera y empática, comprendemos su inquietud y decidimos ajustar el plan de anestesia para garantizar su comodidad y tranquilidad durante todo el proceso.

Seguridad en el quirófano:

Luego de evaluar cuidadosamente todas las opciones, hemos decidido abordar el manejo de la vía aérea a través de una anestesia profunda en ventilación espontánea.

Esta elección nos brinda la capacidad de tener una visión clara y realizar un diagnóstico preciso del acceso a la vía aérea. Así como solucionar cualquier eventualidad que surja durante el procedimiento, todo ello con la máxima seguridad para nuestro paciente.

Durante todo el proceso, mantenemos una vigilancia constante del paciente mediante la monitorización de su ritmo cardíaco, saturación de oxígeno y presión arterial no invasiva. Solo después de asegurarnos de que todas las condiciones sean óptimas, procedemos con la técnica anestésica elegida.

Para ello, iniciamos una inducción con ventilación controlada con Sevoflurano al 7% y oxígeno al 100%, utilizando un flujo de gas fresco de 7 litros por minuto. Además, administramos 100 microgramos de Fentanest® minutos antes de colocar la mascarilla facial, mientras preparamos cuidadosamente todo el equipo.

El paciente comienza a perder la conciencia aproximadamente 30 segundos después de la aplicación de la mascarilla. Esperamos otros 4 minutos, asegurándonos de que la concentración de Sevoflurano exhalado supere el 4.8% según lo indicado en el monitor.

Observamos la pérdida del reflejo palpebral, la relajación mandibular y valores de entropía del estado anestésico inferiores a 40. Confirmando así el adecuado mantenimiento de la ventilación espontánea. Este enfoque nos permite abordar la situación con la máxima precisión y seguridad para nuestro paciente.

Conclusiones generales:

En el corazón de cada decisión que tomamos en el quirófano reside un profundo compromiso con el bienestar y la dignidad de nuestro paciente.

Cada paso, desde la evaluación inicial hasta la implementación de la anestesia, está impregnado de un enfoque humanizado que busca no solo tratar una condición médica, sino también brindar apoyo emocional y confort físico en un momento de vulnerabilidad.

En este viaje, nos sumergimos en la complejidad de las decisiones médicas, sopesando los aspectos técnicos con sensibilidad y comprensión. Nos enfrentamos a desafíos, no solo desde el punto de vista clínico, sino también emocional. Ya que sabemos que cada paciente es único, con sus propias preocupaciones, temores y esperanzas.

La toma de decisiones sobre la anestesia y la vía aérea no se trata simplemente de seguir un protocolo. Sino de adaptar cada procedimiento a las necesidades individuales de cada persona. Es un acto de equilibrio delicado entre la seguridad médica y el respeto por la autonomía y la dignidad del paciente.

En cada etapa, nos esforzamos por establecer una conexión genuina con nuestro paciente, escuchando sus inquietudes, respondiendo a sus preguntas y brindándole el apoyo necesario para navegar por este momento crucial.

Reconocemos el valor de la confianza que depositan en nosotros y nos comprometemos a honrar esa confianza con el más alto nivel de atención y cuidado.

Al final, nuestra meta es más que solo una cirugía exitosa. Se trata de asegurarnos de que nuestro paciente se sienta seguro, respetado y cuidado en cada momento de su experiencia quirúrgica. Es sobre caminar a su lado, no solo como proveedores de atención médica, sino como compañeros en su viaje hacia la curación y el bienestar.

Jorge Juan Roca Jorge Juan Roca (168 Posts)

Soy un experto en hipnosis clínica y psicología con una destacada carrera profesional. Desde 1991, tengo un doctorado honoris causa en Hipnosis Clínica y soy profesor titular en la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), España, donde también me licencié cum laude. Trabajo en la Consejería de Sanidad Pública de Valencia y presido varias organizaciones, incluida la Federación Internacional de Asociaciones de Hipnosis Clínica (FIAHC) y la revista Hipnosis Magazine. Tengo un doctorado en Psicología Clínica (USA, registro UD82290PS91507) y soy especialista en adicciones, diagnóstico clínico, y terapias alternativas. He escrito 34 libros sobre Hipnosis Clínica y soy director en EOH. Además, administro HPsis Hipnoterapia Clínica SL y Jorge Juan Producciones SL. Formo parte de la Sociedad Internacional de Hipnosis Clínica (SIHC), el Consejo Latinoamericano de Hipnoterapeutas, y el Institute of Professional Psychologists. Soy un psicoterapeuta reconocido internacionalmente y conduzco el programa "La Salud esta tarde" en Radio COPE. Para más información, visita mi perfil en LinkedIn, también conocido como Joan Luz.


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