Las pantallas una forma de Hipnosis

Escuela EOH

Ante la evidencia de que las pantallas como la televisión ha adquirido una importancia cuantitativa y cualitativa significativa en nuestras vidas. Surge la pregunta de cómo su poder como medio y su capacidad de fascinación se establecen desde una mirada inicialmente inocente hasta convertirse en una presencia omnipresente en nuestra formación como individuos y ciudadanos.

Según un estudio del Consell de l’audiovisual de Catalunya (CAC). Los niños entre 4 y 12 años pasan en promedio 990 horas al año frente al televisor, mientras que pasan alrededor de 960 horas en el aula.

No se trata de analizar este dato en sí mismo, sino de cuestionar por qué sucede esto. Queremos reflexionar sobre el poder seductor de las pantallas y cómo la relación entre el espectador y el televisor puede convertirse en una especie de Hipnosis con un potencial influencia en la mentalidad de las personas. Especialmente en las etapas tempranas de aprendizaje durante la infancia y la adolescencia.

Ver la televisión es una actividad cotidiana que a menudo realizamos de forma automática, similar a caminar o conducir.

Tal vez al entender este mecanismo seductor, podamos considerar algunas estrategias que sirvan como defensa o antídoto ante los efectos excesivos de fascinación que la televisión puede generar. Como profesionales de este medio audiovisual, hemos adquirido conocimientos técnicos, estéticos y narrativos que nos han distanciado de manera significativa en nuestra posición psicológica, intelectual y emocional hacia el televisor, debido a nuestra comprensión de su artificio.

Rendición ante las pantallas

Ver la televisión es una actividad cotidiana que a menudo realizamos de forma automática, similar a caminar o conducir. Permitiendo que otros pensamientos o divagaciones coexistan sin requerir un esfuerzo de atención o un alto nivel de conciencia.

Sin embargo, nuestra percepción e interpretación de los mensajes a través de formas visuales y sonoras permanecen activas. Es evidente que los contenidos de las pantallas que se presentan en la televisión pueden despertar un gran interés en el espectador. Generando una disposición más activa frente a la pantalla.

Esto debe mantenerse y alimentarse, como hemos mencionado anteriormente. Sin embargo, también es cierto que existe el hábito de ver televisión independientemente del contenido que se transmita.

Es decir, nos entregamos a lo que se muestra en la pantalla sin exigir rigor ético o estético alguno. Los índices de audiencia de lo que se conoce como «televisión basura» demuestran esto. Por lo tanto, surge una pregunta relevante:

¿Por qué las pantallas capturan nuestra atención sin que realicemos una selección exigente de los contenidos?

Y otra pregunta adicional:

¿Qué fenómeno psicológico favorece este aparentemente placentero proceso de alienación?

Nos referimos a lo placentero porque, en principio, ese es el mecanismo básico del comportamiento humano: Buscar el placer y evitar el sufrimiento.

En este sentido, «cualquier placer implica cierto grado de adicción, ya que armoniza con nuestra tendencia natural más inmediata» (Portillo, 2004). Ahora nos cuestionamos si realmente ver televisión siempre resulta placentero y por qué.

El aprendizaje del telespectador

Como hemos planteado en esta reflexión, ver televisión se ha vuelto algo común y cotidiano, un gesto que parece natural.

Durante muchos años se ha hablado de la «educación en medios» y de la función del medio televisivo como una forma de «educación y entretenimiento» (Gubern, 1987). Hace poco tiempo, se han recopilado y analizando múltiples estudios que reflexionan y especulan a cerca la influencia de la televisión en niños y jóvenes. Un tema de mucha relevancia social en la actualidad (García M et al, 2004).

Aunque, es conveniente cuestionar de modo directo qué clase de actividad cognitiva se genera frente al televisor y qué tipo de influencia origina la fascinación Hipnótica que vivimos.

El conocimiento humano se basa en una compleja «red semántica» en la que todo está relacionado, y las estructuras mentales se configuran a través de asociaciones de ideas y significados (Lindsay y Norman, 1975). El lenguaje, en su forma más básica, implica la relación entre un signo y un significado. Por ejemplo, el sonido o la forma gráfica de una palabra asociada a un concepto o idea.

De manera similar, otros lenguajes, como el audiovisual, y sus aplicaciones específicas en la televisión. Asocian elementos visuales o sonoros con representaciones mentales particulares en una relación semántica que se desarrolla durante el proceso de aprendizaje que nos convierte en telespectadores.

La Hipnosis audiovisual en las pantallas

Es interesante observar que la influencia de contenidos televisivos violentos en las actitudes de los espectadores, especialmente en niños, aumenta según la percepción de su «realidad».

 Los niños comienzan a distinguir entre realidad y ficción a partir de los 3 o 4 años, y sus reacciones negativas influenciadas por lo que ven en la televisión se intensifican cuando consideran que lo que están presenciando es «real» (García Galera, 2002). Esto significa que los programas informativos, que diariamente presentan situaciones violentas. Tienen un impacto significativo en la mente de los espectadores con relación a lo que estamos discutiendo.

También sabemos que el tratamiento de la información en la televisión no siempre se rige por criterios de objetividad y ética. Sino que está influenciado por la competencia que prevalece en el difícil mercado televisivo actual. Esto también se aplica a todo tipo de contenido televisivo que ha sido calificado como una forma de «pornografía de sentimientos». Similar a las perturbadoras «snuff movies».

Los programas de telerrealidad, espectáculos y la transmisión de situaciones dolorosas, sufrimiento y muerte entran en esta categoría. No solo es alarmante que el sufrimiento se convierta en un espectáculo rentable. Lo cual puede evidenciar una degradación lamentable de la condición humana. Sino que los actores que participan en estos programas televisivos se convierten en modelos de comportamiento para los espectadores. Especialmente para los más jóvenes, quienes son más propensos a la idealización.

Mostrar el truco de las pantallas para romper el hechizo

Quizás la idea principal que estamos planteando en esta reflexión es que si se le revela al espectador el truco con el que se le está cautivando, el mago pierde su poder al convertirse simplemente en alguien que ejecuta habilidades o destrezas comprensibles de forma racional.

 La magia deja de ser magia y puede ser comprendida en niveles de realidad cotidiana como algo «normal». Consideramos que el espectador promedio no es consciente de que un encuadre muestra algo, pero al mismo tiempo oculta mucho más. Tampoco sabe que un primer plano otorga importancia psicológica a algo o alguien, aunque pueda percibir inconscientemente el resultado de estos recursos retóricos.

Creemos que un acercamiento efectivo a las claves de construcción de los textos audiovisuales, y en particular a la forma de producir programas de televisión. Se podría establecer un marco de referencia cualitativamente diferente en el que la interpretación de dichos textos se llevaría a cabo con una visión más informada, objetiva y distanciada.

 Es un hecho que los usuarios cada vez conocen más los recursos básicos de captura y edición de imágenes. El rápido avance de la tecnología aplicada a la producción audiovisual ha acortado la brecha entre los medios profesionales y los llamados «de consumo» de uso doméstico. Tanto por los precios como por su facilidad de uso. Los sistemas técnicos de grabación y postproducción de imágenes digitales permiten un acceso masivo a la creación de formatos pequeños en el ámbito doméstico. Sin embargo, esto no implica necesariamente un conocimiento real de las fórmulas técnicas, narrativas y estéticas utilizadas en la televisión profesional.

Es importante, como hemos mencionado, valorar cada uno de estos elementos narrativos. Desde la elección de encuadres y los movimientos de la cámara como recursos expresivos, hasta la importancia de la iluminación y el color, las asociaciones de ideas y la creación de realidades aparentes facilitadas por el montaje, y el valor emocional de la banda sonora, entre otros.

Otras propuestas

Al mismo tiempo que desarrollamos una pedagogía enfocada en enseñar a los estudiantes sobre el funcionamiento del lenguaje audiovisual aplicado a la programación televisiva. También estamos trabajando en el diseño de investigaciones interdisciplinarias en colaboración con expertos en comunicación y psicopedagogía infantil.

Estas investigaciones tienen como objetivo relacionar la programación televisiva y el consumo que los niños hacen de ella. No se trata tanto de catalogar qué tipo de contenidos ven habitualmente y evaluar su adecuación a sus necesidades y capacidades. Sino de evaluar en qué medida el medio puede influir y dirigir el aprendizaje del niño en la formación y desarrollo inicial de valores y otros aspectos de comprensión e integración en su mentalidad personal y social.

En otras palabras, buscamos analizar cómo la representación del mundo en la mente del niño se ve afectada por la representación intermedia y altamente condicionada que ofrece la televisión. Teniendo en cuenta tanto las ideas y estructuras narrativas que conforman su discurso como los aspectos formales, técnicos y estéticos del lenguaje televisivo, como ya hemos mencionado anteriormente.

Jorge Juan Roca Jorge Juan Roca (112 Posts)


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