El dolor y la odontología pedíatrica

Escuela EOH

El dolor se caracteriza como una vivencia desagradable que abarca aspectos emocionales y sensoriales, vinculada a un daño en los tejidos, manifestándose mediante comportamientos visibles o audibles.

Este proceso complejo se inicia a través de un mecanismo que comprende dos aspectos principales: el sensorial (nocicepción), que engloba la percepción y detección de estímulos dañinos, incluyendo la intensidad, ubicación, duración, temporalidad y características.

Se enfatiza la relación entre el sufrimiento y la inquietud, donde esta última afecta la percepción del entorno, amplificando la sensibilidad y provocando respuestas no específicas al sufrimiento, que pueden incluir reacciones automáticas del cuerpo.

El dolor se caracteriza como una vivencia desagradable que abarca aspectos emocionales y sensoriales, vinculada a un daño en los tejidos.

No obstante, en el presente se acepta que la habilidad para sentir el dolor a través de los sentidos empieza a desarrollarse desde la semana veinte de gestación, implicando la piel y las mucosas del feto.

Por lo tanto, los neonatos y los lactantes ya poseen las vías sensoriales responsables de transmitir la sensación de dolor.

A pesar de la especulación que sugiere que los niños más pequeños podrían tener un umbral de dolor más elevado que los niños mayores, no existen pruebas que respalden la noción de que los niños más pequeños sean más tolerantes.

En consecuencia, se subraya la importancia de llevar a cabo una evaluación minuciosa y proporcionar un manejo del dolor adecuado en los niños, adaptándolo a las características individuales de cada caso.

Factores asociados al dolor

La experiencia de dolor se vincula con diversos factores, entre los que destacan aquellos de carácter cultural-ambiental, genético y emocional, los cuales son particularmente relevantes.

La forma en que el sufrimiento se manifiesta, el vocabulario utilizado, las funciones sociales, las expectativas y las perspectivas sobre la atención médica son englobadas por los aspectos culturales y ambientales.

Estos componentes pueden variar según la raza, la identidad, las características individuales y la cultura.

Investigaciones recientes, por ejemplo, han evidenciado disparidades en la sensibilidad entre diferentes razas. Indicando así, que la población caucásica tiende a ser más sensible que la asiática o hispanoamericana.

Han sido notadas diferencias culturales en la manera en que los niños de diferentes comunidades, como los judíos israelíes, los árabes beduinos y los judíos etíopes, toleran el dolor, mientras que también se enfatizan las discrepancias socioeconómicas dentro de estas poblaciones.

Los elementos genéticos ejercen una influencia importante en una variedad de comportamientos humanos, así como en las relaciones psicosociales, procesos cognitivos y psicofisiológicos.

Se destaca la importancia de considerar fenómenos como la aculturación, que reflejan la asimilación cultural de un grupo de inmigrantes a los valores de la población residente.

Además, se destaca que las discrepancias en la percepción del dolor entre diferentes grupos no se atribuyen a alteraciones en la capacidad de percibirlo, sino más bien a variaciones culturales.

Factores emocionales:

Estos desempeñan un papel crucial en la intensidad del dolor. El temor, la ansiedad y la depresión tienen el potencial de intensificar la sensación.

En el nivel cortical, estas emociones pueden inducir la liberación de mediadores que se asemejan a los de la vía refleja suprasegmentaria, dando lugar a respuestas endocrinas catabólicas que impactan la morbimortalidad.

Fisiología del dolor

Después de una lesión por agentes químicos, térmicos o mecánicos, comienza la transducción del dolor. Las vías responsables de llevar los impulsos tienen su origen en receptores particulares denominados nociceptores.

Estos receptores son terminaciones nerviosas no encapsuladas que se encuentran distribuidas en varios tejidos del cuerpo, tales como:

  • La piel
  • Los órganos internos
  • Los vasos sanguíneos
  • Los músculos
  • Los huesos

Además, estos receptores transmiten la información mediante dos tipos de fibras nerviosas:

Las fibras A-delta, que tienen una menor cantidad de mielina, y las fibras C, que carecen de mielina.

Estas fibras establecen conexiones con neuronas ubicadas en la médula espinal, particularmente en el cuerno posterior, conocido como la «puerta del dolor».

Durante esta fase, los impulsos dolorosos son sometidos a filtración, lo que implica que sus características se alteran.

Después de esto, los impulsos dolorosos alterados se dirigen hacia el cerebro, especialmente hacia el tálamo y la corteza cerebral. Donde se origina la percepción y la conciencia del dolor.

El dolor nociceptivo presenta características distintivas para cada individuo. Las sensaciones dolorosas pueden diferir según el tejido o la región visceral afectada por la lesión, y no es posible identificar una ubicación nerviosa precisa, ya sea troncal, radicular o medular.

Tipos de dolor

Según su desarrollo, el dolor puede categorizarse de la siguiente manera:

El dolor repentino que sufren los niños, especialmente durante enfermedades infecciosas, procedimientos dolorosos o después de cirugías, es breve y temporal.

En ciertas circunstancias, el dolor puede restringir la actividad del paciente, lo que contribuye a prevenir daños mayores y promueve la curación o la recuperación. Sin embargo, el dolor agudo continuo y severo puede ser perjudicial para el paciente.

Crónico:

Se extiende a lo largo del tiempo, perdiendo su papel de «señal de alarma» y transformándose en una molestia persistente.

En la etapa infantil, es frecuente y puede relacionarse con un incremento en la ansiedad o la depresión. Así como con limitaciones en el crecimiento social y físico, y ausencias en la escuela.

Si el dolor persiste durante la infancia, existe la posibilidad de que se convierta en dolor crónico en la etapa adulta.

En cuanto a su procedencia, el dolor puede categorizarse de la siguiente manera:

Corporal:

Este tipo de dolor se debe a estímulos mecánicos como impactos o químicos.

Visceral:

El dolor visceral puede presentar referencias. Lo que indica que la sensación dolorosa se siente en un área que no coincide con la ubicación real del órgano afectado.

Jorge Juan Roca Jorge Juan Roca (168 Posts)

Soy un experto en hipnosis clínica y psicología con una destacada carrera profesional. Desde 1991, tengo un doctorado honoris causa en Hipnosis Clínica y soy profesor titular en la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), España, donde también me licencié cum laude. Trabajo en la Consejería de Sanidad Pública de Valencia y presido varias organizaciones, incluida la Federación Internacional de Asociaciones de Hipnosis Clínica (FIAHC) y la revista Hipnosis Magazine. Tengo un doctorado en Psicología Clínica (USA, registro UD82290PS91507) y soy especialista en adicciones, diagnóstico clínico, y terapias alternativas. He escrito 34 libros sobre Hipnosis Clínica y soy director en EOH. Además, administro HPsis Hipnoterapia Clínica SL y Jorge Juan Producciones SL. Formo parte de la Sociedad Internacional de Hipnosis Clínica (SIHC), el Consejo Latinoamericano de Hipnoterapeutas, y el Institute of Professional Psychologists. Soy un psicoterapeuta reconocido internacionalmente y conduzco el programa "La Salud esta tarde" en Radio COPE. Para más información, visita mi perfil en LinkedIn, también conocido como Joan Luz.


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